En el segmento “Pulso contra la Trata” conversamos con el fiscal federal de Río Grande Dr. Marcelo Rapoport, que actualizó el panorama sobre la trata y explotación de personas en la Patagonia Sur.
Dada tu experiencia en narcocriminalidad, en trata de personas, ¿qué manifestaciones estás viendo en los últimos años respecto a la trata? ¿Cuáles son las puertas de entrada? ¿Cuáles son las causas más frecuentes? No solamente de la trata, sino también de los delitos conexos a la trata. Es decir, ¿qué cambios ves en el crimen organizado en estos tiempos, y particularmente en la Patagonia Sur?
Lo primero que hay que decir es que Tierra del Fuego es la única provincia insular que tiene la República Argentina. Tierra del Fuego, más precisamente Río Grande, se formó alrededor del batallón de infantería número cinco, que al principio, les hablo hace años, nada más venían los hombres, para dedicarse al trabajo duro en la producción de petróleo. Entonces, se establece el caldo de cultivo para la explotación sexual, digamos, porque eran todos hombres. Es más, se utilizaban como moneda de canje el tema de las chicas frente a cuestiones del petróleo y demás, ¿no?. No nos olvidemos que se movía y el petróleo mueve mucho dinero. Esto estaba tan, pero tan arraigado que ya era naturalizado. Estaba naturalizado, y es más las primeras pobladoras y hasta hoy en día muchas mujeres entendían y entienden que el hombre tenía derecho al esparcimiento y el esparcimiento era ir a ¿dónde? Al cabaret, discúlpenme el término, al puticlub.
Entonces, una de las primeras medidas que yo tomé como fiscal, que fue como una bomba, como un misil, fue hacer un oficio al Concejo Deliberante para que deroguen estas ordenanzas que permitían estos lugares llamados de esparcimiento. La municipalidad, como pasaba y pasa en muchos lugares, otorgaba lo que se llamaba la libreta sanitaria, que era de color amarillo. Acá nosotros cuando hacíamos procedimiento, secuestrábamos las libretas y las veíamos, ¿no? Entonces en pleno siglo XXI, encontrarte con eso era lo más retrógrado que podía pasar.
Llegar a Tierra del Fuego no es fácil. ¿Por qué? Si vos venís por tierra, tenés que pasar cuatro fronteras, dos por tierra, dos chilenas, dos argentinas. Y digamos que el transporte aéreo, porque somos una provincia aerodependiente, es caro. Entonces se hacían las captaciones en el norte de la República Argentina o en países limítrofes, ya sea Paraguay, por ejemplo, y las traían acá. Y bueno, y a partir de ahí empezamos a hacer muchas investigaciones y nos encontramos con cosas horrorosas.
También entiendo que al ser una zona marítima también había mucha captación no?
Sí, el lugar de captación por vía marítima es más que nada Ushuaia, donde está el puerto. Acá todavía no tenemos, es decir teníamos un puerto muy chiquitito donde se bajaba comestibles y demás, pero no era un puerto como tal, funcional. El puerto en sí está en Ushuaia. Ahí sí.
Recuerdo en el 2009 cuando nosotros hicimos la denuncia que terminó clausurando todo lo que eran las casitas de Ríos Gallegos, una polémica muy grande que se armó en aquella provincia donde el gobernador llegó a decir que no entendíamos el fenómeno cultural y casi como que lo justificaba. Finalmente las casitas terminaron siendo cerradas, pero a mí me llamó poderosamente la atención que se les cobraba alumbrado, barrido y limpieza, era parte del paisaje, estaba totalmente naturalizado y entiendo que lo que estás describiendo de Tierra del Fuego era algo similar.
Pero por supuesto, como dije anteriormente, era algo naturalizado. A mí los medios de comunicación cuando me entrevistaron me preguntaron, “¿Pero esto no es peor? ¿No es peor cerrarlos? Y yo explicaba que el sistema argentino no permite la reglamentación de del sistema proxenetista, si se quiere llamar de alguna manera. ¿Está bien? Acá lo que fue, a partir de eso y a partir de empezar a cerrar estos lugares públicos, es que se mudaron a lugares privados. Entonces alquilaban casas y a las chicas las llevaban o con remises, con taxis o con autos de ellos e Iban rotando. Lo que se llama la rotación en el sistema prostibulario es, por ejemplo, hoy están en, no sé, San Martín 261, mañana están en Rosales 183 y van rotando y rotan con Ushuaia también para no siempre tener las mismas chicas.
Les cuento que, por ejemplo, a los lugares públicos iba el inspector de la municipalidad a verificar los matafuegos y nunca dijo nada. ¿Está bien? Y los baños eran horrorosos, los lugares donde vivían las chicas eran horrorrosos. Yo me acuerdo que en una de las causas las chicas estaban encerradas con llave en una casa, y si yo les cuento cómo vivían, era inhumano, pero inhumano en serio. No es que yo estoy exagerando, no les estoy mintiendo, era inhumano. O sea, uno que tiene empatía hacia el prójimo ve eso y se choca con una realidad de un submundo que creía que nada más existía en otros lados, en los cuentos de Abelardo Castillo o no sé, en otros lados.
Y usted decía muy bien lo del gobernador. Bueno, hay un intendente en La Pampa, creo, que ya está condenado.
El de 25 de mayo. Sí.
Bueno, a ver, cómo quebrar esto esto. Había que quebrar, había que quebrar. Justamente nosotros acabamos de leer este el párrafo en la Torá, donde Moisés baja con las dos tablas de la ley, se encuentra con el becerro de oro y qué hace? Las rompe, las quiebra. Si Moisés quebró la tabla de la ley, ¿cómo nosotros no podemos quebrar? ¿Y qué teníamos que quebrar y qué tenemos que seguir quebrando? Bueno, estereotipos, mitos, externos como son la naturalización, los gobiernos, medios de comunicación que tratan de validar estas circunstancias y también estereotipos, mitos y sobre todo prejuicios internos de cada uno.
Les cuento que los fiscales federales, como es un delito relativamente nuevo, los fiscales federales no estábamos acostumbrados a tratar con víctimas, personas, salvo en los secuestros extorsivos. Y de repente nos empezamos a encontrar con víctimas, personas de carne y hueso que lloraban, que al principio nos escupían, nos decían adjetivos calificativos que no puedo repetir, pero que al segundo día y más cuando declaraban en lo que se denomina la Cámara Gessel, largaban absolutamente todo, ¿no? Entonces, bueno, hay un cambio de paradigma muy grande, hay un cambio de paradigma en los fiscales, hay un cambio de paradigma a partir de la Protex -Procuraduría de Trata y Explotación de Personas- que ustedes ya la entrevistaron, a Alejandra Mángano, ¿sí? eh que hacen un trabajo espectacular a lo largo y ancho de todo el país y nosotros nos respaldamos mucho en ellos porque, a ver, la sapiencia, la expertiz, el conocimiento de otros lugares, bueno, lleva a que podamos mejorar las investigaciones, ¿no?
Marcelo, mientras preparábamos el programa, leíamos algunas notas sobre algunas causas en las que habías intervenido y bueno, nos llamó la atención gratamente de que destacabas, por ejemplo, el rol de las remiserías, ¿no? Que en complicidad, teniendo conocimiento de que estaban rotando a personas, en general vulnerables, hablar también de esto, de que muchas veces las víctimas en su vulnerabilidad vos las habías encontrado como explotadas, digamos, en una causa y como explotadoras en otra, ¿no?. Y finalmente esta cuestión del mal llamado cliente que vos mencionas, que no es habitual, ¿no? No siempre se escucha en la justicia hablar del cliente como prostituyente, un poco poniendo el acento en la demanda y no solamente en la víctima.
Bueno, yo sostengo que la mujer no se prostituye. Está mal dicho la prostituta, sino está bien dicho el prostituyente. No solo quien saca rentabilidad de un contrato, porque hablemos si querés en legal, contrato que hay entre un tercero y un…, voy a hablar de un masculino porque la mayoría, en el contexto de la trata es de mujeres, no? es tiene relación con una mujer, sino que ese llamado cliente es el verdadero prostituyente también. Es más en una de las causas, que bueno después fueron dos, y por suerte hemos logrado muy buenas condenas, ¿no? Pero en una causa tenían un papel en la heladera. Lamentablemente yo no tengo la foto, pero la tenía guardada porque les digo, tengo 59 años, ¿no? Y me impresioné porque decía, “todas tienen derecho franco, pirulita tal día, menganita tal día. Las extranjeras no tienen derecho al franco”.
Tremendo.
Así pegado en una heladera. Bien. Y los cuadernos con las anotaciones.
Marcelo, vos también investigas narcocriminalidad y obviamente ahora la trata está muy interceptada, digamos, con la virtualidad también.
Sí.
¿Cómo estás viendo la mutación de la trata hoy, utilizando el narcomenudeo como puerta de entrada o utilizando la cobertura virtual como puerta de entrada ahí en la Patagonia Sur?
Bien. A ver, la trata mutó como todo. Antes era, te retengo el DNI, querés ir a tal lado, te llevo yo. E iban con gente atrás. Bueno, ahora todo lo manejan digitalmente, ¿no? Eh, entonces el narcomenudeo con respecto la trata es… siempre le daban a las chicas, habló de las chicas en general, bochitas de sustancias, estupefaciente para venderle a los, entre comillas, clientes. Ustedes saben que hay un artículo de la ley que las exime por esto, porque si no claro, eran víctimas y aparte se comían un proceso penal por la venta o suministro de estupefaciente.
Claro.
Entonces eh por suerte la ley, el legislador receptó esto en buena manera. Lamentablemente hoy se maneja todo digitalmente, mucho WhatsApp y nosotros tuvimos una causa que a mí me sorprendió, que aprendí mucho, que fue que lo manejaban todo por Facebook. Era todo por Facebook. Entonces, lo que nosotros notábamos era, nos metimos en el portal público de Facebook, íbamos bajando toda la información, pedimos el congelamiento de la cuenta, a la vez seguía funcionando, pero estaba todo congelado para tener todas las pruebas, pero todas las charlas, todas las negociaciones que se hacían era todo por Facebook.
Bien.
Y respecto al narcomenudeo, me gustaría explicar una cosa. Yo creo que es a nivel país, pero bueno, se da mucho acá en la Patagonia por como dije antes, vos tenés que pasar cuatro fronteras, traer droga es bastante arriesgado, por eso es mucho más caro.
Claro.
Entonces antes se traía marihuana y se traía poca cocaína. Ahora, lamentablemente eh tenemos lo que el Estado beneficiosamente da a la gente que necesita, el famoso Reprocam. Es un certificado que le permite cultivar hasta 10 plantas aproximadamente para su consumo y para el aceite de cannabis. Bien, pero ¿qué pasa? Hay cultivadores solidarios, pero hecha la ley hecha la trampa, los pícaros utilizan el beneficio que da el Estado para hacer multicultivo y vender, comercializar esa sustancia estupefaciente, en este caso marihuana. Y lo que ingresa es cocaína.
Bien…
Hemos tenido ingresos por mulas, por ingesta, dos camioneros, el año pasado. con 10 kg cada uno de cocaína que, a ver, ustedes lo miran con Salta, con Jujuy o con otra provincia y dicen, “Es nada.” Bueno, para Tierra del Fuego es mucho, ¿no?
Bien, Marcelo, te queremos agradecer la predisposición, la claridad y comprometerte para seguramente salir más adelante y seguir profundizando sobre esta problemática en la Patagonia.
Muchas gracias. Cuando quieran le mando un abrazo.
