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ni esclavos ni excluidos

“Hace años en Tierra del Fuego estaba naturalizado que el esparcimiento era ir al prostíbulo”

ByLa Alameda

Mar 17, 2026

En el segmento “Pulso contra la Trata” conversamos con el fiscal federal de Río Grande Dr. Marcelo Rapoport, que actualizó el panorama sobre la trata y explotación de personas en la Patagonia Sur.

Dada tu experiencia en narcocriminalidad, en trata de personas, ¿qué manifestaciones estás viendo en los últimos años respecto a la trata?   ¿Cuáles son las puertas de entrada?  ¿Cuáles son las causas más frecuentes?   No solamente de la trata, sino también de los delitos conexos a la trata. Es decir, ¿qué  cambios ves en el crimen organizado en estos tiempos, y particularmente en la Patagonia Sur?


Lo primero que  hay que decir es que Tierra del Fuego es la  única provincia insular que tiene la   República Argentina. Tierra del Fuego, más precisamente Río Grande, se formó alrededor del batallón de infantería número cinco, que al  principio, les hablo hace años, nada más venían los hombres, para dedicarse al trabajo duro en la producción de  petróleo. Entonces, se establece el caldo de cultivo para la explotación sexual, digamos, porque eran todos hombres. Es más,  se utilizaban como moneda de canje el tema de las chicas frente a cuestiones del petróleo y demás, ¿no?. No nos olvidemos que se movía y el petróleo mueve mucho dinero. Esto estaba tan, pero tan arraigado que  ya era naturalizado. Estaba   naturalizado, y es más las primeras pobladoras y hasta hoy en día muchas mujeres  entendían y entienden que el hombre  tenía  derecho al esparcimiento y el   esparcimiento era ir a ¿dónde? Al cabaret, discúlpenme el término, al puticlub.


Entonces, una de las primeras medidas que yo tomé como fiscal, que fue como una bomba, como un misil, fue hacer un   oficio al Concejo Deliberante para que  deroguen estas ordenanzas que permitían estos lugares llamados de esparcimiento. La municipalidad, como pasaba y pasa en muchos lugares, otorgaba lo que se llamaba la libreta  sanitaria, que era de color amarillo. Acá nosotros cuando hacíamos procedimiento,  secuestrábamos las libretas y las  veíamos, ¿no? Entonces en pleno  siglo XXI, encontrarte con eso era lo más retrógrado que podía pasar. 


Llegar a Tierra del Fuego no  es fácil. ¿Por qué? Si vos venís por tierra, tenés que pasar cuatro fronteras, dos por tierra, dos chilenas, dos   argentinas. Y digamos que el transporte aéreo, porque somos una   provincia aerodependiente,  es caro. Entonces se hacían las   captaciones en el norte de la República   Argentina o en países limítrofes, ya sea   Paraguay, por ejemplo, y las traían acá.   Y bueno, y a partir de ahí empezamos a   hacer muchas investigaciones y nos encontramos con cosas horrorosas.


  También entiendo que al ser una zona  marítima también había mucha captación no?


Sí,  el lugar de captación por vía marítima es  más que nada Ushuaia, donde está el puerto. Acá todavía no tenemos, es decir teníamos  un puerto muy chiquitito donde se bajaba comestibles y demás, pero no era un  puerto como tal, funcional. El puerto en sí está en Ushuaia.   Ahí sí.
Recuerdo en el 2009 cuando   nosotros hicimos la denuncia que terminó  clausurando todo lo que eran las casitas de Ríos Gallegos, una polémica muy  grande que se armó en aquella provincia  donde el gobernador llegó a decir que no  entendíamos el fenómeno cultural y casi  como que lo justificaba. Finalmente las casitas terminaron siendo cerradas, pero a mí me llamó poderosamente la atención que se les cobraba alumbrado, barrido y  limpieza, era parte del paisaje, estaba totalmente naturalizado y entiendo que   lo que estás describiendo de Tierra del  Fuego era algo similar.
Pero por supuesto, como dije anteriormente, era algo naturalizado. A mí los medios de comunicación  cuando me entrevistaron me preguntaron,  “¿Pero esto no es peor? ¿No es peor cerrarlos? Y yo explicaba que  el sistema argentino no permite la  reglamentación  de del sistema proxenetista, si se  quiere llamar de alguna manera. ¿Está   bien? Acá lo que fue, a partir de eso y a partir de empezar a cerrar  estos  lugares públicos, es que se mudaron a lugares privados.  Entonces alquilaban casas y a las chicas  las llevaban o con remises, con taxis o  con autos de ellos e Iban rotando. Lo que se llama la rotación en el sistema   prostibulario es, por ejemplo, hoy están en, no sé, San Martín 261, mañana están en  Rosales 183 y van rotando y rotan con   Ushuaia también  para no siempre tener   las mismas chicas.
Les cuento que, por ejemplo, a los lugares públicos iba el inspector de la municipalidad a  verificar los matafuegos y nunca dijo nada. ¿Está bien?   Y los baños eran horrorosos, los   lugares donde vivían las chicas eran horrorrosos. Yo me acuerdo que en una   de las causas las chicas estaban   encerradas con llave en una casa, y si yo  les cuento cómo vivían, era inhumano, pero inhumano en serio.  No es que yo estoy exagerando, no les estoy mintiendo, era inhumano. O sea,   uno que tiene empatía hacia el prójimo ve eso y se choca con una realidad de un  submundo que creía que nada más existía en otros lados, en los cuentos de  Abelardo Castillo o  no sé, en otros lados.


Y usted decía muy bien lo del gobernador. Bueno, hay un intendente en La Pampa, creo, que ya está condenado.


  El de 25 de mayo. Sí.
Bueno, a ver, cómo quebrar esto esto. Había que quebrar, había que quebrar.  Justamente nosotros acabamos de leer este el párrafo en la Torá, donde Moisés  baja con las dos tablas de la ley, se encuentra con el becerro de oro y qué hace? Las rompe, las quiebra. Si Moisés  quebró la tabla de la ley, ¿cómo   nosotros no podemos quebrar? ¿Y qué teníamos que quebrar y qué tenemos que seguir quebrando? Bueno, estereotipos,  mitos, externos como son la naturalización, los gobiernos, medios de comunicación que tratan de validar estas circunstancias y también estereotipos, mitos y sobre todo prejuicios internos de cada uno.
Les cuento que los fiscales federales, como  es un delito relativamente nuevo, los fiscales federales no estábamos acostumbrados a tratar con víctimas, personas, salvo en los secuestros extorsivos. Y de repente nos empezamos a encontrar  con víctimas, personas de carne y hueso  que lloraban, que al principio nos escupían, nos decían adjetivos   calificativos que no puedo repetir, pero que al segundo día y más cuando declaraban en   lo que se denomina la Cámara Gessel, largaban absolutamente todo, ¿no?   Entonces, bueno, hay un cambio de paradigma muy grande, hay un cambio de paradigma en los fiscales, hay un cambio de paradigma a partir de la Protex -Procuraduría de Trata y Explotación de Personas- que ustedes ya la entrevistaron, a Alejandra Mángano, ¿sí? eh que hacen un trabajo   espectacular a lo largo y ancho de todo el país y nosotros nos respaldamos mucho  en ellos porque, a ver, la sapiencia, la expertiz, el conocimiento de otros lugares, bueno, lleva a que   podamos mejorar las investigaciones,   ¿no?


Marcelo, mientras preparábamos el programa, leíamos algunas notas sobre algunas causas en las que habías  intervenido y bueno, nos llamó la  atención gratamente de que destacabas, por ejemplo, el rol de las remiserías, ¿no? Que en complicidad, teniendo conocimiento de que estaban rotando  a personas, en general vulnerables, hablar también de esto, de que muchas veces las víctimas en su vulnerabilidad vos las habías encontrado como explotadas, digamos, en una causa y como explotadoras en otra, ¿no?. Y finalmente  esta cuestión del mal llamado cliente que vos  mencionas, que no es habitual, ¿no? No siempre se escucha en la justicia hablar del cliente como prostituyente, un poco poniendo el acento en la demanda y no solamente en  la víctima.  


Bueno, yo sostengo que la mujer no se prostituye. Está mal dicho la prostituta, sino está bien dicho el prostituyente. No solo quien saca rentabilidad de un contrato, porque hablemos si querés en legal, contrato que hay entre un tercero y un…, voy a hablar de un masculino porque la mayoría, en el contexto de la  trata es de mujeres, no? es tiene relación con una mujer, sino que ese llamado cliente es el verdadero prostituyente también. Es más en una de las causas, que bueno después fueron dos, y por  suerte hemos logrado muy buenas condenas, ¿no? Pero en una causa tenían un papel en la heladera. Lamentablemente yo no tengo la foto,  pero la tenía guardada porque les digo, tengo 59 años, ¿no? Y me impresioné porque decía, “todas tienen  derecho franco, pirulita tal día,   menganita tal día. Las extranjeras no tienen derecho al franco”.  

Tremendo.  
Así pegado en una heladera.  Bien. Y los cuadernos con las  anotaciones.  
Marcelo, vos también investigas narcocriminalidad y obviamente ahora la trata está muy interceptada, digamos,  con la virtualidad también. 
Sí.


¿Cómo estás viendo la  mutación de la trata hoy, utilizando el narcomenudeo como  puerta de entrada o utilizando la cobertura virtual como puerta de entrada ahí en la Patagonia Sur?


Bien. A ver, la trata mutó  como todo. Antes era, te retengo el DNI, querés ir a tal lado, te llevo yo. E iban con gente atrás. Bueno, ahora todo lo manejan digitalmente, ¿no? Eh,   entonces el narcomenudeo con respecto la  trata es… siempre le daban a las chicas, habló de las chicas en general,  bochitas de sustancias, estupefaciente para venderle a los, entre comillas,  clientes. Ustedes saben que hay un artículo de la ley que las exime por esto, porque si no claro,  eran víctimas y aparte se comían un   proceso penal por la venta o   suministro de estupefaciente.
Claro.  
Entonces eh por suerte la ley, el legislador receptó esto en buena manera. Lamentablemente hoy se maneja todo digitalmente, mucho WhatsApp y nosotros tuvimos   una causa que a mí me sorprendió, que aprendí mucho, que fue que lo manejaban todo por Facebook.  Era todo por Facebook. Entonces, lo que nosotros notábamos era, nos metimos en el portal público de Facebook, íbamos bajando toda la  información, pedimos el congelamiento de la cuenta, a la vez seguía funcionando, pero estaba todo congelado para tener todas las pruebas, pero todas las charlas, todas las negociaciones que se hacían era todo por Facebook.
Bien.


  Y respecto al narcomenudeo,  me gustaría   explicar una cosa. Yo creo que es a nivel país, pero bueno, se da mucho acá en la Patagonia  por como dije antes, vos tenés que pasar   cuatro fronteras, traer droga es  bastante arriesgado, por eso es mucho más caro.
Claro.


Entonces antes se traía marihuana y se traía poca cocaína. Ahora, lamentablemente   eh tenemos lo que el Estado beneficiosamente da a la gente que necesita, el famoso Reprocam.  Es un certificado que le permite cultivar hasta 10 plantas   aproximadamente   para su consumo y para el aceite de cannabis. Bien,   pero ¿qué pasa? Hay cultivadores   solidarios, pero hecha la ley hecha la trampa, los pícaros utilizan el beneficio que da el   Estado para hacer multicultivo y  vender, comercializar esa  sustancia estupefaciente, en este caso   marihuana.   Y lo que ingresa es cocaína.  
Bien…


Hemos tenido ingresos por mulas, por  ingesta, dos camioneros, el año pasado. con 10 kg cada uno de cocaína que, a ver, ustedes lo miran   con Salta, con Jujuy o con otra   provincia y dicen, “Es nada.” Bueno,  para Tierra del Fuego es mucho, ¿no? 
Bien, Marcelo,  te queremos   agradecer  la predisposición, la claridad y  comprometerte   para seguramente salir más adelante y seguir profundizando sobre esta problemática en la Patagonia.

Muchas   gracias.   Cuando quieran le mando un abrazo.

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