El diario democracia publicó la foto que evidencia la relación del diseñador de la faránsula, Benito Fernández,con los talleres textiles clandestinos. Más elementos para que sean citados a indagatoria los diseñadores denunciados por la Fundación Alameda ante el juez Federal de Quilmes, Luis Armella.
Democracia te muestra la foto exclusiva donde Benito Fernández cierra el desfile de sus 10 años de trayectoria con Lucía y Juana Pérez Núñez, las dueñas de los talleres clandestinos de Avellaneda y Wilde.
Hace casi quince años, Benito Fernández lucía exultante en el cierre del megadesfile en el Hotel Sheraton, al festejar su primera década como diseñador.
La escena era un derroche de glamour, sonrisas, aplausos y gloria. No estaba solo: por detrás, las modelos top del momento, y a su lado, nada menos que las dos dueñas de los talleres clandestinos de Avellaneda y Wilde, y María Laura Migueles, la española encargada de su “maison”, que lo denunció por haberla empleado dos décadas en negro y por haber fraguado facturas para la DGI, entre otros supuestos ilícitos.
La foto que publica “Democracia” en forma exclusiva, demuestra que el diseñador mintió cuando dijo, en su recorrida mediática por todos los canales de TV, que no conocía a Lucía Pérez Núñez, la dueña del taller de Pitágoras 1790 de Avellaneda, clausurado luego de que una cámara oculta de la ong La Alameda y este semanario revelara que allí se les pagaba a los costureros extranjeros indocumentados entre 6 y 7 pesos la hora para la confección de los vestidos que tanto publicita Benito Fernández en las revistas y programas más chics.
La denuncia, presentada en los tribunales federales de Quilmes, señala que Fernández confeccionó en estos talleres clandestinos los diseños que lucieron muchas actrices en los Martín Fierro, entre ellas Laura Novoa y Bettiana Blum; por lo menos quince vestidos de la futura reina de Holanda, Máxima Zorreguieta; el modelo que Jessica Parker usó en la película “Sex and the City”, y los trajes de la jueza de la Corte Suprema de Justicia Elena Highton de Nolasco, entre otras celebridades. La imagen es más que elocuente.
En la foto, a la derecha, de pulóver amarillo, está Juana Pérez Núñez, dueña del taller clandestino de Martinto 2126 de Wilde. A la izquierda, de suéter colorado, se encuentra Lucía Pérez Núñez, hermana de la anterior y propietaria del taller de la calle Pitágoras donde se realizó la cámara oculta.
Abrazada a Benito, la española María Laura Migueles, encargada de la maison durante 21 años, quien declaró ante la Justicia que las dos mujeres trabajaron toda la vida en negro para el diseñador.
La foto deja en evidencia la mentira de Benito Fernández. Nadie hace subir a una pasarela a un desconocido, y menos luego de un desfile tan importante. Más aún cuando se sabía que iba salir publicada en todas las revistas de la época y en los programas fashion de la TV.
La foto es una de las pocas que quedaron como prueba, dado que Lucía Pérez Núñez, desesperada por las imágenes de la cámara oculta y aconsejada por el abogado de otro de los diseñadores investigados, Laurencio Adot, resolvió quemar todas las imágenes. La modista tenía un álbum de fotos con muchas actrices y conductoras de TV probándose con ella los vestidos de los dos diseñadores.
Sin embargo, las famosas, en el momento de la crisis, salieron a defender en masa a Benito y Laurencio y a decir que a Lucía no la conocían. El motivo era más que evidente: si salían a cuestionarlos por reducción a la servidumbre, se quedaban sin vestidos gratis, algo que para la farándula es como la sal para el guiso de lentejas.
“La foto es prueba de la vinculación” “La foto es una prueba más que demuestra que la vinculación de Benito Fernández con las dueñas de los dos talleres clandestinos data de hace más de dos décadas, tal como lo planteamos en la ratificación de la denuncia en el juzgado el 13 de junio pasado”, señala Gustavo Vera, titular de La Alameda.
En tanto, Mario Ganora, abogado de la Defensoría del Pueblo y vicepresidente de la ong, aseguró: “Con esto queda acreditada la materialidad del hecho y la relación del diseñador con las modistas de los talleres clandestinos, relación que él estuvo negando públicamente en la radio y en la TV.
Después de esto, no hay nada más que discutir”. En cuanto a la causa, en el allanamiento realizado en la casa de Lucía Pérez Núñez en San Francisco Solano, la División Trata de Personas de la Policía Federal secuestró dos fotos que no habían sido incineradas, una de Lucía con Benito Fernández y otra con Laurencio Adot, quien hace 14 años trabajaría con este taller clandestino.
Recordemos que en la cámara oculta realizada en la calle Pitágoras se ven no sólo etiquetas de estos dos diseñadores, sino también de Jorge Ibáñez, quien está menos involucrado ya que llevaba sólo dos meses trabajando con la mujer.

