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ni esclavos ni excluidos

Trata: La iglesia en Santa Cruz exhorta a tomar conciencia de este drama

ByLa Alameda

Sep 26, 2011

El comunicado firmado por el Obispado de Río Gallegos, las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor, las Hermanas Adoratrices, la Pastoral de Migraciones y el Equipo Laico de Pastoral de la Escucha, en víspera del 23 de septiembre, fecha establecida como “Día Internacional contra la Trata y Tráfico de Personas”.

La Iglesia en Río Gallegos exhortó hoy a “tomar conciencia del drama moral y humano que representa la explotación de tantas personas que privadas de todas las garantías y derechos, son entregadas a las redes que controlan el negocio de la trata de personas con fines de explotación sexual, laboral y tráfico ilegal de órganos y tejido humano, aprovechando su situación de pobreza y dependencia”.

El comunicado fue difundido por el Obispado de Río Gallegos, las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor, las Hermanas Adoratrices, la Pastoral de Migraciones y el Equipo Laico de Pastoral de la Escucha, en víspera del 23 de septiembre, fecha establecida como “Día Internacional contra la Trata y Tráfico de Personas”.

“La trata de mujeres, propiciada por una cultura economicista y materialista, que ha olvidado el carácter sagrado y la dignidad de la persona humana, creada a imagen de Dios, es una de las más escandalosas formas de reducción del ser humano a mera mercancía”, advirtieron.

Tras denunciar “la injusticia, el relativismo y el subjetivismo moral que están presentes en la sociedad”, insistieron en que es urgente “educar en una cultura asentada firmemente en valores como la dignidad insobornable de todo ser humano y el respeto a sus derechos; y poner los medios necesarios para que estos comportamientos degradantes sean objeto de una firme reprobación pública, ética y social”.

Asimismo, recordaron que “un principio básico de los Derechos Humanos es que nadie puede consentir su propia explotación”, y señalaron que “mirar como Dios mira a estas personas, a toda persona humana, exige actitudes básicas como el amor, el respeto, la compasión por tanto dolor provocado y la indignación por cuanto tiene de injusticia evitable”.

La Iglesia santacruceña pidió a las comunidades que “sean hogar abierto para las víctimas, que promuevan respuestas de recibimiento y contención; que ofrezcan medios aptos de cuidado, integración laboral, rehabilitación social y comunitaria; y que contribuyan a la denuncia profética de las estructuras de pecado que sustentan este fenómeno”.

“A ustedes mujeres, que sufren la terrible degradación que supone esta explotación, las animamos a sacar fuerza de la debilidad. Somos sensibles a la grave y penosa situación que tanto dolor les causa y nos causa. Sabemos que les es difícil rehacer su vida pero no imposible. Cuentan con la Iglesia que está dispuesta a ayudarlas y acompañarlas, compartiendo sus sufrimientos. Sus denuncias y sus testimonios podrán lograr que otras personas recuperen su dignidad perdida”, concluyeron.

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