La migración de trabajadores rurales del NEA hacia Brasil se acelera en un contexto de caída del salario mínimo, pérdida de empleo y desregulación productiva. Misiones concentra la mayor parte de las salidas, con cruces diarios que alcanzan cifras récord y un impacto social creciente en las comunidades de origen
La migración de trabajadores rurales del Nordeste Argentino (NEA) hacia Brasil se intensificó de manera notable en las últimas semanas y volvió a quedar en evidencia tras la difusión de imágenes en redes sociales que muestran cruces masivos en pasos fronterizos. Aunque se trata de un fenómeno histórico en zonas limítrofes, la magnitud actual marca un punto de inflexión y refleja el deterioro de las condiciones laborales y salariales en la Argentina.
El proceso representa un cambio profundo respecto de lo ocurrido una década atrás, cuando el salario mínimo argentino se ubicaba entre los más altos de la región y el país era receptor de trabajadores de naciones vecinas. Hoy, con el salario mínimo más bajo del Cono Sur, la dinámica se invirtió: la Argentina dejó de ser un destino laboral para convertirse en un país expulsor de mano de obra.

Misiones concentra la mayor parte de las salidas
La mayoría de los trabajadores que migran hacia Brasil provienen de Misiones, especialmente de las localidades de Comandante Andresito, San Antonio, Bernardo de Yrigoyen, El Soberbio, Jardín de América, San Javier, Alba Posse, Apóstoles, Aristóbulo del Valle y Colonia Aurora. También se registran desplazamientos desde Corrientes y Chaco.
Los destinos principales se encuentran en los estados brasileños de Río Grande do Sul y Santa Catarina, cercanos a la frontera, y en menor medida en Paraná y Mato Grosso. En muchos casos, el cruce se realiza en balsa a través del río Uruguay.
Jóvenes y jefes de hogar entre los migrantes
El perfil predominante es el de hombres jóvenes de entre 20 y 24 años, aunque en los últimos meses se incrementó la presencia de adultos jefes de familia. Por lo general viajan solos y se emplean como mano de obra rural en cosechas de uva, manzana y cebolla.
Autoridades locales, dirigentes sindicales y referentes sociales coinciden en que los movimientos laborales transfronterizos siempre existieron y solían fluctuar según la relación cambiaria entre el peso y el real. Sin embargo, la característica distintiva del momento actual es la masividad.
Desde el municipio de Alba Posse informaron que entre 400 y 500 trabajadores cruzan diariamente hacia Brasil, mientras que durante los fines de semana la cifra puede alcanzar las 5.000 personas. A este dato se suma el incremento sostenido en la solicitud del Certificado de Antecedentes Penales, requisito exigido por las autoridades brasileñas junto con el DNI y la partida de nacimiento.
Diferencias salariales determinantes
La principal causa del éxodo es la falta de trabajo y la caída generalizada de los salarios en el NEA. La mayoría de quienes migran son jóvenes desempleados, aunque también se incluyen trabajadores ocupados cuyos ingresos resultan insuficientes para sostenerse.
En contraste, empresas brasileñas ofrecen empleo registrado con ingresos de hasta 50.000 pesos diarios, con posibilidad de ahorro casi total debido a que los empleadores proveen alojamiento, comidas, vestimenta y otros servicios básicos. La diferencia salarial resulta decisiva en un contexto de fuerte pérdida del poder adquisitivo en la Argentina.

Desempleo y desregulación en Misiones
La situación laboral en Misiones se agravó durante el último año. El empleo público, especialmente el municipal, registra algunos de los salarios más bajos del país y, solo en el primer año de la actual gestión nacional, se perdieron alrededor de 10.000 puestos de trabajo en el sector privado provincial.
Uno de los sectores más afectados es la industria aserradera, donde se produjeron despidos de casi el 50% del personal como consecuencia de la retracción del consumo interno y el aumento de las exportaciones. A este escenario se suma la desregulación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), organismo que cumplía un rol clave en la regulación de la cadena productiva.
Las consecuencias no son únicamente económicas. Se multiplican las advertencias sobre traslados de trabajadores en condiciones precarias, sin controles adecuados ni equipamiento básico, en un contexto de reducción de la presencia estatal.
Impacto social y vaciamiento territorial
El éxodo comienza a tener efectos visibles en las comunidades de origen. Familias separadas, barrios semivacíos y una creciente dependencia de las remesas enviadas desde Brasil forman parte del nuevo escenario social.
Además, el fenómeno dejó de ser estrictamente estacional. Un número creciente de trabajadores busca radicarse de manera permanente en Brasil, incluso solicitando licencias laborales en municipios argentinos, que continúan asistiendo a las familias que permanecen en el país.
En el plano productivo, ya se registran faltantes de mano de obra local, particularmente de tareferos. “Hay barrios enteros que quedaron prácticamente despoblados”, señaló Ana Cubillas, concejal de Comandante Andresito y dirigente del Sindicato Único de Obreros Rurales (SUOR).
Una provincia joven y mayores riesgos
Misiones es la provincia más joven del país, con una edad promedio de 28 años. En un contexto de recesión, desempleo, desarraigo y ausencia de políticas públicas orientadas a prevenir la trata y la explotación laboral, aumentan los riesgos para los trabajadores migrantes.
La problemática ya muestra consecuencias concretas. Actualmente se busca a Claudio Manuel Moreno, oriundo de Jardín de América, quien viajó a Brasil tras responder a una oferta laboral. Desde el 24 de diciembre pasado, su familia perdió todo contacto con él.
