“¿Cómo tratamos a las domésticas? ¿Cómo personas o animales?”

ByLa Alameda

Feb 16, 2018

En su misa matutina de Santa Marta, el Papa Francisco reflexiona sobre el ayuna cuaresmal y sobre la importancia de la coherencia cristiana, incluso.

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ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

“Pienso en tantas domésticas que ganan el pan con su trabajo: humilladas, despreciadas”. En su misa matutina en la capilla de la casa vaticana de Santa Marta, el Papa reflexionó sobre la coherencia cristiana. Partió de la práctica del ayuno cuaresmal y pidió hacerlo no para hacerse ver, sino con coherencia. Para ilustrar su pensamiento habló del trato que muchos fieles católicos reservan a sus empleados. Y los invitó a reflexionar: “¿Los tratamos como personas o animales?”.

“Jamás puedo olvidar una vez que fui a casa de un amigo desde niños. Vi a la madre dar una cachetada a la doméstica”, contó en la homilía, asegurando que aún tiene grabada esa imagen, incluso a sus 81 años.

Afirmó que alguno puede justificarse asegurando que nunca da cachetazos, pero llamó a pensar cómo se trata a estas empleadas. “¿Le pagas lo justo, le das vacaciones, es una persona o un animal que te ayuda en tu casa? Sólo piensen en esto. En nuestras casas, en nuestras instituciones existen. ¿Cómo me comporto yo con la doméstica que tengo en casa?”, preguntó.

Según reporta el sitio web Vatican News, más adelante contó que una vez, hablando con un señor culto que explotaba a las domésticas, le hizo entender que se trata de un pecado grave porque son “como nosotros, imagen de Dios”, mientras él sostenía que eran “gente inferior”.

Recordó que durante la Cuaresma, el periodo de 40 días previos a la celebración de la Pascua católica, los fieles están invitados a hacer ayuno y pidió realizar esta práctica “con coherencia”, para no caer en la “penitencia incoherente”.

Señaló que quien no puede hacer un ayuno total, “ese que hace sentir el hambre hasta los huesos”, puede hacer un “ayuno humilde, pero verdadero”. Según el Papa existe la tendencia de cuidar siempre los propios negocios, el dinero, mientras el ayuno es “un poco despojarse”. Además llamó a evitar el desprecio a los otros que se encuentran en dificultad señalándolos como “pobrecitos” porque no tienen nada para comer y están obligados a ayudar. “Y tu encima los desprecias”, constató.

El pontífice invitó a no vanagloriarse del ayuno diciendo: “nosotros ayunamos, somos católicos, practicamos; yo pertenezco a esa a asociación, nosotros ayunamos siempre, hacemos penitencia”. Al contrario, pidió “ayunar con coherencia”, porque de otra manera se termina haciéndolo “como dice el señor con ruido, para que todos lo vean y digan: pero qué persona justa, qué hombre justo, que mujer justa”. “Esto es un maquillaje, es maquillar la virtud”, amonestó.

Instó a sonreír, para no hacer ver a los demás que se hace penitencia, porque se ayuna “para ayudar a los demás” y también para humillarse, por eso se debe pensar en los propios pecados, avergonzándose.

Más adelante precisó que, el ayuno querido por Dios es “dividir el pan con el hambriento, introducir en casa a los miserables, sin techo, el vestir a los desnudos, sin descuidar a tus parientes”. “Hoy se discute si damos una cama o no a los que vienen a pedirlo. ¿Mi ayuno llega para ayudar a los demás? Si no llega, es falso, es incoherente y te lleva en el camino de la doble vida. Hago como si fuese cristiano”, dijo.

Entonces, siguió, es necesario invocar humildemente la gracia de la coherencia. “Si no puedo hacer una cosa, no la hago. Pero no hacerla incoherentemente, hacer solamente aquello que puedo hacer, pero con coherencia cristiana”, insistió.

 

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