La justicia en Corrientes ha formalizado lo que ya se percibía como una estrategia de desgaste: el caso Loan se encamina hacia un horizonte de impunidad burocrática. Tras la audiencia preliminar del 27 de febrero de 2026, el Tribunal Oral Federal de Corrientes, presidido por el juez Fermín Amado Ceroleni, confirmó que el juicio oral recién comenzará el 7 de octubre. Para esa fecha, habrán pasado más de dos años y cuatro meses desde la desaparición forzada del niño.
La trampa de la Fiscalia: Saturar para encubrir
La decisión del tribunal garantiza una lentitud exasperante con apenas dos audiencias semanales. En este escenario, la actuación del fiscal federal Carlos Schaefer resulta escandalosa por su contradicción: mientras pide celeridad ante los medios, presenta una lista desmesurada de 800 testigos (entre los presenciales y los que pide incorporar por lectura), lo que garantiza que el juicio dure años.
Sin embargo, lo más grave no es la cantidad, sino la omisión deliberada. En esa lista de 800 personas, la fiscalía no incluyó al senador José Codazzi, ni al chofer Ibarra, ni a otros responsables judiciales y políticos que fueron partícipes directos de la maniobra para “embarrar la cancha” con la falsa teoría del accidente. Se inunda el proceso con testigos irrelevantes para dejar fuera a quienes operaron el encubrimiento.
Una investigación en el limbo
En sintonía con esta parálisis, la Cámara de Casación rechazó recientemente un recurso bajo el argumento de mantener abierta la investigación por trata. Aunque legalmente se presenta como un avance, funciona como un limbo que no aporta datos sobre el paradero del niño, mientras el juzgado de instrucción cerró su etapa sin resultados sustanciales que desentrañen la red de poder detrás del caso.
El cumplimiento de una advertencia papal
Este escenario dota de una vigencia dolorosa a la carta que el Papa Francisco envió a Gustavo Vera el 11 de agosto de 2024. Ya entonces, el Sumo Pontífice advertía que el caso corría el riesgo de quedar en el “silencio”:
“Por lo que me decís parece que el ‘caso Loan’ es típico de tantos otros que quedan en el silencio. Ojalá se pueda ‘desmalezar’ todo”.
Hoy, el “matorral” judicial es más denso que nunca. Entre la parsimonia del juez Ceroleni y una fiscalía que elige a quién investigar y a quién proteger, la estructura de impunidad se consolida. El silencio que denunció Francisco hoy aturde a un país que sigue preguntando: ¿Dónde está Loan?
