#SomosAlameda

ni esclavos ni excluidos

Rescatar a los de abajo: por un Programa de Alivio Vital y Reestructuración de las Deudas de Subsistencia


La trampa del “Endeudamiento para Comer”


Argentina enfrenta hoy una paradoja económica de una crueldad sistémica inadmisible: siendo un país productor de energía y exportador de alimentos, sus trabajadores sufren una pérdida histórica de poder adquisitivo que ha desvirtuado la naturaleza misma del crédito. Debemos ser categóricos: el endeudamiento ha dejado de ser una palanca de progreso para convertirse en un mecanismo desesperado de supervivencia. Nos encontramos ante una “mora de subsistencia”; el incumplimiento financiero ya no es una conducta negligente, sino la consecuencia inevitable de una política deliberada que pulveriza el salario real.

La disparidad entre los costos de vida y el crecimiento de los ingresos es insostenible. El precio de la nafta, por dar un ejemplo, ha cuadruplicado la suba salarial, limitando la capacidad de respuesta del trabajador en su vida cotidiana. (La nafta subió 24% entre diciembre y abril, más del doble del IPC (9%) y cuatro veces el alza salarial SIPA (6,7%). Desde noviembre de 2023, la suba real acumulada es del 63,95%.). Hoy el trabajo ha dejado de garantizar la supervivencia para transformarse en un mero trámite que facilita el pago de intereses por alimentos. Esta asfixia se manifiesta en que los gastos fijos (luz, gas, agua) consumen hoy 15 puntos porcentuales más del salario de hace apenas dos años.


Radiografía del hogar endeudado: Datos y tendencias del colapso


Un reciente informe del Instituto Argentina Grande (*) relevó, a partir de datos oficiales, la situación del endeudamiento y la morosidad.  Los números son elocuentes.


Es imperativo desmantelar el mito neoliberal de la “mala administración individual” o la “falta de educación financiera”. El endeudamiento masivo en Argentina es la prueba irrefutable de una falla estructural del Estado. Hoy, el 91% de los hogares convive con deudas vigentes , y lo más alarmante es que el  58% de ese endeudamiento con plásticos se destina exclusivamente a la compra de alimentos . Se financia hoy lo que se consume y desaparece en el acto, generando un ciclo de deuda perpetua. La “muerte civil financiera” ya alcanza a 4,8 millones de personas  con atrasos superiores a los tres meses. En solo dos años, el sistema expulsó a 1,5 millones de nuevos morosos hacia la marginalidad crediticia.


Ante el agotamiento y/o rechazo por parte de los bancos, los trabajadores han virado hacia entidades no bancarias (fintechs, mutuales y cadenas de electrodomésticos), donde la morosidad está estallando.


Juventud Hipotecada: 1 de cada 3 deudores de entre 15 y 24 años ya es moroso; el sistema está expulsando a las nuevas generaciones antes de que empiecen su vida laboral plena.  


Tercera edad vulnerada: La otra franja etaria en las mismas condiciones de morosidad es la tercera edad, los jubilados víctimas de un ajuste implacable.  Aquí esta situación es el caldo de cultivo para consecuencias que exceden lo económico y entran ya en el terreno de la emergencia humanitaria.


Deudas “Chicas” pero Imposibles: La mitad de los morosos debe $418.000 o menos. Montos que para el Estado o los Bancos son marginales, para una familia que paga un boleto de colectivo que subió 131% en términos reales, son una sentencia de exclusión.


Mora Sistémica y Exclusión:  4,8 millones de argentinos están hoy técnicamente fuera de la economía formal por deudas de subsistencia.


El impacto humano: salud mental, violencia y descomposición social


La deuda económica no es un asunto privado; es el principal detonante de una crisis de salud pública y violencia social. El estrés financiero prolongado no es una preocupación contable, sino un polvorín que dinamita la paz en los hogares argentinos. “El suicidio se ha consolidado como la primera causa de muerte violenta en el país. Los 11.000 intentos registrados en 2025 están íntimamente ligados a la angustia por no poder comer, el sobreendeudamiento y la pérdida total de proyectos de vida.”  El impacto en la infancia es devastador. Según la Oficina de Violencia Doméstica (OVD), en enero de 2025 se registró un aumento del 8% en denuncias, donde el 27% de las víctimas fueron niños, niñas y adolescentes . El estrés por la falta de recursos actúa como un catalizador de la violencia intrafamiliar. Ante el dolor de la exclusión, proliferan “anestésicos” sociales como el consumo problemático y los casinos virtuales. Sin embargo, lo más grave ocurre en los barrios populares: ante la ausencia de crédito legal, aparece la figura del “transa”  como prestamista de última instancia.

Esta no es solo una cuestión económica, es un problema de seguridad nacional : cuando la deuda no se paga con intereses, se salda con la vida o con el reclutamiento y trata de jóvenes para redes criminales.


El ecosistema de la usura: La trampa de las Fintechs y el vacío regulatorio


Donde el Estado abandona su rol regulador, el prestamista usurero —tecnológico o informal— avanza. La proliferación de las fintechs ha sido presentada como una solución a la exclusión bancaria, pero en la práctica constituye un ejercicio de depredación financiera.  El Banco Central ha detectado que más de la mitad de estas plataformas cobran tasas de interés superiores al  400% anual . Es un negocio basado en el ocultamiento y la desesperación.


La gravedad de este ecosistema requiere una intervención legislativa urgente. No podemos permitir que el derecho constitucional a la alimentación sea el combustible para el lucro de usureros protegidos por el vacío legal.


Es vital avanzar en un programa de condonación de deudas y alivio vital para las familias


Desde La Alameda proponemos avanzar en un proyecto de ley que no signifique volver a endeudarse para pagar otras deudas y así sólo reproducir el círculo vicioso.  Sino un mecanismo que no es una dádiva, sino un acto de reparación histórica  y una herramienta técnica para reactivar el mercado interno. Así como el Estado ha nacionalizado deudas de grandes grupos económicos en crisis o “avivadas” pasadas, hoy es el turno de rescatar a la célula básica de la sociedad: la familia.


Exigimos se establezcan criterios claros para que el alivio llegue a quien realmente lo necesita, evitando transferencias regresivas y mejorando la realidad vital de esas familias tomando como base los siguientes bloques de deudores y morosos:


Grupo I (Condonación total vía estatización): Para familias con ingresos inferiores a $1.400.000. (es decir ingresos bajo la línea de pobreza)
Criterio: Condonación del 100% de capital e intereses. Es la respuesta a quienes se endeudaron para pagar el supermercado o la boleta de servicios públicos que llegaron con aumentos récord en agua y energía.


Grupo II (Alivio de intereses y reestructuración): Para ingresos entre $1.400.000 y $3.000.000.
Criterio: Quita total de intereses punitorios y accesorios, con planes de pago de hasta 120 meses a tasas subsidiadas o nulas.

INMEDIATA EXCLUSIÓN de quienes ingresan en este programa del registro en el VERAZ o similar.


¿Quién pagaría el rescate?


Proponemos esquemas de quitas compartidas. Que la compensación sea vía títulos públicos, donde el Estado reconocerá a los acreedores mediante instrumentos financieros, permitiendo limpiar el historial crediticio de millones de argentinos para que vuelvan al sistema formal.
Restablecer el Consumo: La propuesta no es solo ayuda social; es política económica. Sacar a 4,8 millones de personas de la “muerte civil financiera” es la única vía para reactivar un mercado interno cuya recaudación (IVA y Ganancias) viene cayendo estrepitosamente.


Fundamentos y Conclusión: Un Imperativo de Justicia Social


La implementación de una ley que recoja esta propuesta que realiza La Alameda responde a un imperativo ético que trasciende cualquier manual de economía técnica. El Papa Francisco ha sido contundente en sus encíclicas como Laudato Si’  al dejar en claro que los sectores más empobrecidos no son los responsables de las crisis que padecen, sino víctimas de un sistema que abona la cultura del descarte.  En el inicio del Jubileo 2025 también Francisco eligió como tema central de su mensaje de paz precisamente la cuestión del perdón de las deudas, sosteniendo que ningún pueblo pero tampoco ninguna persona, ninguna familia, debe ser aplastada por las deudas. El perdón de las deudas de subsistencia no es solo un imperativo moral, es una necesidad para evitar la desintegración nacional.


Debemos contrastar derechos: si el Estado reconoce el derecho de las petroleras o mineras a girar dividendos millonarios al exterior, si permite a los que evaden o delinquen a blanquear sin problemas y a los bancos a cobrar tasas astronómicas sin tope ni control, no puede ignorar el derecho constitucional de las familias a no ser devoradas por la usura para poder comer.


Endeudarse para alimentarse es una falla sistémica de la que es responsable el gobierno, no una falta de conducta del ciudadano.  No existe libertad posible para quien vive bajo la sombra de la muerte civil financiera. Es hora de que el Congreso de la Nación actúe para rescatar a los millones de argentinos que hoy están solos frente a un sistema que lucra con su necesidad. La justicia social no es una opción; es la única vía para garantizar la paz y la viabilidad de nuestra Nación.

De la Deuda que Mata a la Cultura de Pago Sostenible


CONDONACION DE LAS DEUDAS DE SUBSISTENCIA DE LAS FAMILIAS


No es dádiva.  Es JUSTICIA


Fuentes consultadas:


Elaboración propia propuesta de Proyecto de Ley


Nota:  Deudas que matan: El peso de deber hasta para comer – #SomosAlameda https://somosalameda.org.ar/deudas-que-matan-el-peso-de-deber-hasta-para-comer/


Informe IAG:  Qué decimos sobre economía? 10.04.26  Qué decimos sobre economía –  https://share.google/EIhaSTReKdbm6e63x

1 Visitas totales
1 Visitantes únicos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *