Foto: Mariano Mera, Gustavo Vera y el intendente Juan Carlos Gasparini

El intendente, Juan Carlos “Chinchu” Gasparini y el titular de la Alameda, Gustavo Vera recordaron el sábado pasado el nacimiento de Juan Domingo Perón en su casa natal de Roque Pérez, donde el legislador porteño aprovechó para afiliarse al Peronismo.

En ese contexto, recordaron su legado y los puntos estratégicos de concordancia que tiene con la agenda que en el presente el Papa Francisco plantea desde la encíclica Laudato Si.

La decisión de Vera de afiliarse al Peronismo “es una convicción que venía madurando desde hacía un tiempo” y que este sábado finalmente logró “materializar”.

Perón había nacido el 7 de octubre de 1893 en un humilde ranchito en la localidad de Roque Pérez y  fue hijo natural de su madre de descendencia tehuelche, Juana Sosa y de Mario Tomas Perón.

Desde que se supo la verdad con la documentación que lo acredita, el rancho fue restaurado y declarado sitio de interés histórico a fines de los noventa.

 

LAS COINCIDENCIAS ENTRE PERÓN Y EL PAPA

Curiosamente la escrituración del terreno donde fue la cuna de Perón es la número 13.313, cinco meses antes del nacimiento de Juan Domingo Perón, anotado inicialmente como Juan Sosa. Ese mismo número, 120 años después. coincide con la consagración del cardenal Jorge Bergoglio como Papa Francisco, precisamente el 13 de marzo (3) del 2013 (13).

Foto: integrantes de La Alameda con funcionarios de Roque Pérez y Mera con el Laudato Sí en la casa donde nació Perón.

Sin embargo, los números pueden ser una casualidad del destino, no asi la perspectiva estratégica que Perón plantea para el modelo argentino en el Proyecto Nacional presentado ante el congreso el 1 de mayo de 1974 con la agenda que plantea la encíclica socioambiental Laudato Si publicada por el Papa Francisco a mediados del 2015. Y el punto de convergencia estratégica se basa en que el Proyecto Nacional de Perón hunde sus raíces en la doctrina social de la Iglesia que hoy Francisco representa como Sumo Pontífice.

Perón advertía la inevitable universalización planetaria, hoy llamada globalización y alertaba sobre la marcha suicida de la humanidad que estaba destruyendo el medio ambiente a través de un sistema basado en el rédito inmediato, en el fetichismo tecnocrático y en el consumismo desenfrenado.

Los peligros del cambio climático, la pérdida de la biodiversidad, el monocultivo, la desforestación y la explotación despiadada de las personas y los recursos naturales fue una de las mayores preocupaciones del General en sus últimos años plasmada no sólo en el proyecto nacional, sino también en la carta ambiental a los pueblos.

Estas preocupaciones que llevaron a Perón a plantear la necesaria unidad internacional de los trabajadores y los pueblos,  fueron ampliamente desarrolladas a escala universal por Francisco que nos llama a reconstruir la hermandad entre los hombres y el cuidado de la casa común hoy seriamente deteriorada.

Otras de las convergencias  es la idea de fraternizar entre los pueblos para no caer en lo que el Papa Francisco llama hoy la globalización de la indiferencia y la cultura del descarte que deja a millones de personas excluidas de toda fuente de subsistencia.

Foto: Arreglo floral que fue dejado en un monumento de Perón.

La necesidad de poner el centro en los seres humanos y no en el dinero o el fetichismo tecnocrático es otra de los parentescos entre lo que plantea Perón en el Proyecto Nacional y Francisco en la encíclica Laudato Si. Por eso asi como Perón llamaba a la construcción de patrias justas , libres y soberanas, hoy Francisco convoca  a la construcción de sociedades justas,  inclusivas y sustentables.

En ambos casos también hay una preocupación por la etica social en el ejercicio del poder y la necesaria revolución cultural que cada uno de nosotros debe hacer individualmente para recuperar una ética cristiana basada en la hermandad y en la certeza de que nadie se desarrolla plenamente en una sociedad que no se desarrolla. Por eso la necesidad de garantizar tierra, techo y trabajo como pisos de dignidad humana para enfrentar a la cultura del descarte.

Son esas miradas estratégicas convergentes  las que convencieron al titular de la Alameda a afiliarse al peronismo con la plena convicción de que es en la Argentina el movimiento nacional doctrinariamente más cercano a las ideas que hoy el Papa Francisco predica en el mundo para reconstruir la hermandad entre los pueblos y el cuidado de la casa común.

 

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